miércoles, 18 de febrero de 2026

Chilpancingo sin relleno


 Reflejos

 Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón

Hay quejas en los hogares chilpancingueños, porque el carro recolector de basura tarda en pasar, así porque en la vía pública los animales rompen bolsas, sacan los pañales usados, embarrando sus contenidos sobre las banquetas, aumentando la propagación de las moscas que se meten en la comida, en las heridas del ganado y donde nada se los impide.

Un empleado de limpia dice que a diario, levanta bolsas de basura que las personas avientan por el parque “Unidos por Guerrero”, esto es grave, pero es poco ante el gas metano que produce la mezcla de la basura orgánica e inorgánica, que con tantito provoca incendios, también son graves los apestosos lixiviados parecidos al aceite quemado, que produce la basura y al desparramarse, pueden matar la flora y fauna que encuentran a su paso y desde luego poner en peligro la salud y la vida de las personas.

Chilpancingo ha tenido varios tiraderos a cielo abierto, “uno rumbo a Acapulco”, otro en “Las Antenas”, que al ser cerrado, los de “la basura jefa” metieron sus camionetas cargadas al zócalo, propiciando que por los olores fétidos, cerraran temporalmente los negocios de comidas y bebidas, hasta que el problema se solucionó habilitando un espacio en “Zumpango” y de ahí en “El Huiteco”, que funcionaría por 3 años y lleva 8.

Existe un relleno sanitario intermunicipal para Chilpancingo, Tixtla y Eduardo Neri, al que se le invirtieron más de 30 millones, para dejar de tener basura a cielo abierto y darle un trato adecuado, el terreno lo compró Chilpancingo en Tixtla, pero los ejidatarios de Eduardo Neri, se oponen por considerar que los afectará.

La capital preocupa porque en un día genera 400 toneladas de basura, en un mes 12 mil y en un año 146 mil, se sabe que el Gobierno del Estado de Guerrero está puesto para ayudar, que en la Semaren hay gente capacitada y accesible para hacer lo propio, pero es el Ayuntamiento quien debe hacer propuestas, quien debe moverse para llegar a acuerdos con los ejidatarios y utilizar Metlalapa, antes que su infraestructura se dañe o bien comprar un espacio, por ejemplo, rumbo a Chichihualco, las alternativas tienen que generarse.

El alcalde Gustavo Alarcón, tiene un reto encima y una oportunidad para dejar a su pueblo un gran legado, ojalá que lo logre y que los otros municipios guerrerenses, se apliquen en este tema donde les corresponde, justo ahora que todavía están a tiempo, porque después el problema puede ser muy grave, caro y doloroso.

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