NADA PERSONAL
Por: Jaime García
En medio de un Guerrero que huele a pólvora, a fosa y a campaña adelantada, por fin se dignaron a hacer lo obvio: declarar formalmente iniciado el proceso electoral 2026-2027.
El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Guerrero —ese que escribe Participación con doble r— montó su evento protocolario este lunes 7 de septiembre de 2026. Consejeros muy peinados, discursos huecos y el llamado de siempre a la “civilidad”. Con eso, según ellos, ahora sí arranca la democracia.
Porque hay que decirlo sin anestesia: la elección en Guerrero arrancó hace meses, nada más que sin permiso del IEPC. MORENA lleva mucho tiempo en asambleas, pintas, espectaculares, acarreos y destapes disfrazados de “informes”. Lo del lunes es solo el acta de nacimiento de una criatura que ya camina, habla y pide hueso. Y vaya que hay hueso.
Por eso hasta entre ellos mismos ya se tiran. En corto, varios representantes partidistas soltaron que el proceso ya estaba viciado desde hace meses, con campañas anticipadas por todos lados y sin que el IEPC moviera un dedo. Pero nadie se atreve a poner la denuncia formal, porque todos están igual de manchados.
Y en la boleta no faltará nadie. Para esta feria del hueso ya hay nueve logos acreditados. Ocho con registro nacional: PRI, PAN, MORENA, Movimiento Ciudadano, PT, Verde Ecologista, y los dos nuevos aprobados por el INE, Somos México y Partido PAZ. Más el PRD, que como ave fénix conservó su registro como partido estatal tras perder el nacional. Nueve partidos para 806 cargos. Negocio redondo.
Para la foto del arranque estaban citados todos, pero hubo ausencias que gritan más que los discursos. No llegaron las dirigencias del PRI, del PRD y de MORENA. Mandaron a sus representantes ante el Consejo, pero los presidentes se escondieron. Quizá porque ya andan en campaña y no querían que les recordaran la ley.
La presidenta del IEPC, Luz Fabiola Matildes Gama, respondió con el guion de siempre: que habrá coordinación con el Gobierno del Estado y la Secretaría de Seguridad, que cada etapa se hará con certeza, legalidad y perspectiva de género, y que van a solicitar protección para las candidaturas. La misma cantaleta con la que en el proceso pasado apenas pudieron montar 101 dispositivos de seguridad con la Guardia Nacional. Ahora esperan más de 15 mil registros de candidaturas. Sí, 15 mil almas que juran que pueden gobernar este estado en llamas. Saque cuentas.
Porque la disputa no es menor. La declaratoria del lunes es para la jornada del domingo 6 de junio de 2027, donde nos vamos a rifar 806 cargos en una sola noche: una gubernatura, 46 diputaciones locales —28 de mayoría y 18 pluris— para un Congreso que cobra como si legislara, 83 presidencias municipales, 83 sindicaturas y 593 regidurías. Más los 9 diputados federales que se cuelgan de la elección local.
Todo eso con una bolsa de 326 millones 427 mil pesos de financiamiento público solo para partidos y candidatos, y con los mil 14 millones de pesos que el IEPC quiere de presupuesto total para 2027, un 50% más que en 2026. Carísima nos va a salir la feria.
El calendario ya está cantado y suena a eternidad: del 8 de septiembre al 16 de diciembre, registro de coaliciones y candidaturas comunes —se da por hecho que MORENA, PT y Verde irán juntos otra vez para la gubernatura—; del 2 al 16 de febrero de 2027, registro de candidatos a gobernador; campañas del 5 de marzo al 2 de junio para gobernador, del 4 de abril al 2 de junio para diputados y del 24 de abril al 2 de junio para ayuntamientos. Luego veda y a votar.
Todo muy bonito. Lo lamentable, lo verdaderamente cínico, es que esta feria arranca en un estado incendiado. Con alcaldes amenazados, con más de 30 aspirantes asesinados a nivel nacional en 2024 y con Guerrero siempre en los primeros lugares de la lista negra.
Entonces la pregunta no es retórica, es de supervivencia: ¿Con qué van a blindar esta elección? ¿Con otro mapa de calor? ¿Con otra mesa de coordinación que se reúne después de cada muerto? ¿Con un boletín diciendo que todo transcurre en paz?
Porque esa es la otra tragedia que nadie quiere decir en voz alta: en Guerrero la violencia ya es el mejor operador electoral. No necesita hacer campaña, ni gastar prerrogativas. Solo necesita asustar lo suficiente para que el 40% del padrón prefiera quedarse en casa el 6 de junio. A menos votantes, más fácil el control.
Al final, lo sabemos, tendremos lo de siempre: candidatos con chaleco antibalas, casillas vacías y ganadores que celebrarán con la misma frase de siempre: “fue una fiesta democrática”.
Como decía mi abuela, la que sí sabía de política sin ir a la universidad:
“En río revuelto, ganancia de pescadores… y en elección con miedo, ganancia de vividores.”
Oigan y no me lo tomen a mal, solo es un comentario sobre política y el proceso electoral, les aseguro que no es Nada Personal...














