Por Efraín Flores Maldonado, Doctor en Ciencia Política.*
*Con aprecio para la Ing. Liz Salgado Pineda por su discreta pero eficiente labor al frente del DIF*.
En 1896 se publicó el texto de Gaetano Mosca, con el título “Elementos de Ciencia Política” considerado por el mismo autor como su “trabajo mayor” y como su “testamento científico” y no era para menor convicción, pues el italiano había escrito esa obra en un tenaz esfuerzo de investigación e intelecto sostenido durante cuarenta años.
Un largo tiempo de maduración, reflexión histórica y presente con pretensiones pincelantes del futuro del poder y de la clase política. Advierte en su texto que, en todas las sociedades han existido dos clases de seres humanos; una minoritaria que monopoliza el poder “y desempeña las funciones políticas, disfrutando todas las ventajas” y otra clase numerosa que es dirigida y regulada por la primera clase “de manera más o menos legal o de un modo más o menos arbitrario y violento”.
Es desde su punto de vista, la primera clase “una minoría de personas influyentes que dirigen la cosa pública”; ellos están en la cumbre y dirigen el timón del Estado; son el poder o están cerca del príncipe, del rey y en ocasiones tienen un poder efectivo superior al del soberano.
Así, la clase política se dibuja en el núcleo del poder o en su entorno próximo; son poder real o poder tras el trono.
Gaetano Mosca dice que una clase política es necesaria, indispensable, pues un jefe de Estado antiguo o moderno “no puede gobernar sin su apoyo”. Es la clase política conducto por el que quien gobierna “hace cumplir y respetar sus órdenes”. Los rasgos de esa clase política la hacen “ser incluida... e influyente”.
El príncipe, el ejecutivo “puede hacer sentir su poder ante uno y varios individuos de la clase política, pero no
puede oponerse a ella en su totalidad... o destruirla”.
Reflexión valiosa ayer y hoy, porque algunos de nuestros gobernadores en la historia del sur, han intentado gobernarnos “sin una clase política” y otros más audaces y suicidas, han tratado de crear con parientes y amigos “una nueva clase política sexenal”.
Nadie lo ha logrado y quienes lo han intentado solo han dibujado gabinetes ineptos, débiles, timoratos, trágicos... y cómicos. El resultado ha sido gobiernos ineficientes, corruptos y caóticos social y moralmente.
Así, quienes han intentado inventar su clase política, han mantenido al pueblo en eterna agonía, mientras que solo algunos gobernadores visionarios que hemos tenido, han maximizado el bienestar y el desarrollo político y social de los guerrerenses, estableciendo gabinetes incluyentes de la legitima diversidad política; competentes, con experiencia y oficio político.
Gaetano Mosca agrega que “todas las clases gobernantes tienden a volverse hereditarias”, olvidándose que para gobernar positivamente “se necesita carácter, energía, aptitudes intelectuales, fuerza de voluntad, orgullo y persistente calidad moral”.
Sin esto, el poder es débil y endeble al carecer de experiencia y “formación política”.
El autor reitera que la clase política colapsa sólo “cuando pierde las cualidades que la llevaron al poder” o cuando los servicios que presta “pierden importancia en el ambiente social”.
Para que la clase política viva y sobreviva en el poder, Gaetano Mosca dice que, “es necesaria su renovación molecular”.
La experiencia concreta en el desempeño del poder, debería servir para renovar estrategias , corregir errores, sancionar corruptelas y fortalecer su legitimidad electoral que maximice su autoridad moral...y eficacia política.

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