Reflejos
Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón
Existen momentos que, aunque breves, envían mensajes significativos a la sociedad. Uno de ellos ocurrió recientemente en la Costa Grande, donde la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, escuchó directamente a maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG).
El encuentro realizado en Petatlán, dejo ver que el diálogo es una herramienta útil para construir soluciones. En un país donde las diferencias entre autoridades y organizaciones sociales, han propiciado confrontaciones, bloqueos o rupturas, siempre será relevante toda disposición al entendimiento.
En México la educación ha sido desde muchos años, uno de los temas más sensibles a nivel nacional. Los maestros no solamente forman generaciones; también son una fuerza social con presencia en toda la geografía de nuestra patria. Es en parte por ello, que las diferencias entre el gobierno federal y el magisterio, trasciende las aulas e impactan a todos los mexicanos.
Es positivo que la gobernadora haya escuchado los planteamientos abanderados por el magisterio nacional. Aunque la demanda es de carácter federal, su gesto político como mandataria de Guerrero, abre un espacio para: escuchar antes que ignorar, dialogar antes que confrontar y construir puentes antes que poner trancas.
En nuestra incipiente democracia, los desacuerdos no deben de convertirse en conflictos irreconciliables. Una y otra vez deben de buscarse los puntos de coincidencia, aun cuando haya discrepancias profundas.
No se sabe que estén haciendo otros gobiernos estatales en materia educativa, pero lo recientemente hecho por Salgado Pineda, es un recordatorio para los demás, que la comunicación con los docentes, también permite conocer de primera mano, no tan solo las necesidades de los alumnos y las escuelas, sino también las congojas de comunidades enteras, que ven en los maestros sus principales referencias sociales.
El encuentro de Petatlán, no resolverá los desafíos estructurales del sistema educativo nacional, ni sustituirá las decisiones que le corresponden a la federación, pero si son una señal positiva, de que las demandas pueden ser escuchadas y canalizadas por la vía institucional y pacífica.
Cuando el entendimiento sustituye a los gritos, cuando las mesas de trabajo reemplazan la indiferencia y cuando el dialogo ocupa el lugar de la confrontación, la política recupera parte de su esencia: servir de puente entre las necesidades sociales y las decisiones que se toman desde arriba.

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