Reflejos
Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón
Algunos estados mexicanos fueron sacudidos por el terremoto de 6.5 grados, de San Marcos, pero en las siguientes horas, la noticia de que los vecinos del norte extrajeron al presidente Nicolás Maduro, de Venezuela, sacudió a diversos países del globo terráqueo, tanto pequeños, como de los llamados del primer mundo.
En una entrevista que le hizo tiempo atrás, Jorge Ramos al sucesor de Hugo Chávez, se escucharon tonos de voz opuestos y acalorados, se vieron rostros y reacciones nunca antes vistas, en el ejercicio de la libertad de expresión, al grado que el jefe de aquella nación, mandó a recoger el material grabado, que, al recuperarse y exhibirse después, puso a pensar a los letrados y a la gente sencilla.
Sobre el tema han opinado, tanto “los que saben de asuntos internacionales”, como los que se han conmocionado por conocer “un poco de la historia de México y universal”, que han visualizado “los acontecimientos que pudiesen suceder en territorio venezolado y latino”, así como “la reacción de los aliados”, que de ejercer acciones bélicas a gran escala, podrían reventar al mundo, sin dejar piedra sobre piedra (Mt 24:6-7; Lc 21:25-26), lo cual recuerda lo dicho por Aquiles en la película “Troya”: «Los reyes deberían luchar sus propias batallas».
Los mexicanos han reaccionado, unos desde el extranjero, otros desde territorio nacional, incluidos los diputados locales de Guerrero, en la sesión del 7 de enero de 2026; unos festejan lo hecho por los estadounidenses, expresando que aquel pueblo fue liberado de su verdugo que cometió crímenes de “lesa humanidad”, mientras la contraparte subraya que fue vulnerada la soberanía de un país, las preguntas son: ¿qué tiene más peso? y ¿qué piensan los que viven en la tierra donde nació Simón Bolívar?
Este es un tema en donde quizá la gente de a pie, nunca sea escuchada por los lideres mundiales, que toman las decisiones con repercusión en los continentes, mismos que ahora da la impresión deben ser cuidadosos, para no caer en los supuestos que alienten la extracción de personajes sonados y el monopolio extranjero de sus recursos naturales como el petróleo.
Ahora pareciera que quienes dicen creer en el Altísimo, deben de tener mucho más presente que antes, el ayuno, la oración, el compromiso y la conversión (Mt 17:20-21, 21:21-22; Lc 17:6).

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