LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
El voto que sigue imperando es aquel que se hace a ciegas. Es decir, no se perciben los resultados del aspirante a ocupar un cargo público, sino que sea contrario al PRI. Eso basta para que se vote a su favor. Poco interesa que el prospecto a diputado federal, local, alcalde o regidor posea los mismos vicios de ese partido tricolor en decadencia. Interesa que los nuevos endulzadores de oídos convenzan. Ya sea mediante la aplicación de una verborrea totalmente artificial. Ya sea mediante el mismo engaño sistemático y la amenaza velada que les funcionó a los tricolores. Hay que ir por partes.
DERROTA HUÉRFANA. – En política la frase se aplica cada que hay elecciones: el triunfo tiene muchos padres. Pero la derrota es huérfana. Acaba de reeditarse en la elección para consejeros de Morena. Se lee así: 1.- Una de las quejas de quienes perdieron la elección, fue la rentable utilización de los Siervos de la Nación del Morena, al servicio de funcionarios y diputados locales que son quienes al final, se perfilan como ganadores. Y tiene sentido: ese grupo que trabaja a ras de piso funciona y genera resultados donde fluye el dinero. El punto, sin embargo, mete mucho ruido: los Servidores habrían amenazado con quitarles el beneficio de los programas sociales del presidente AMLO, a muchos votantes de sectores pobres. Buscaron en todo momento, inducir el voto a favor de un determinado personaje. Un señalamiento fue directo al respecto: el de la diputada local Jessica Aleja Rayo, contra su compañero de bancada legislativa, Jacinto González Varona. La pugna de fondo es que Jessica se quedó sin canicas con qué jugar para el próximo proceso electoral de 2024. Por esa razón, amenaza con ir a los tribunales para reponer todo el proceso. Se creía que este tipo de pugnas internas se veían sólo en el PRI. Pero las ambiciones humanas van muy por encima de cualquier vergüenza y decoro. 2.- Para la gobernadora Evelyn Salgado, el proceso fue concurrido. Trató a todas luces de venderlo como un ejercicio democrático pleno. Alejada de la elección para elegir consejeros y todos los demonios que desató, amén de no competir directamente, era obvio que formulara un juicio tan simple como volátil. Superfluo y desabrido. Pero los hechos la desmintieron. Su padre, el Toro Salgado hizo un amago. De esos que poco a poco va haciendo costumbre para salir del atolladero: sancionar cualquier práctica indecente. Pero si la mayoría de la elección fue indecente, tendría que anularse toda. Lo peor no es eso, sino que la dirigencia estatal del Morena está literalmente, incapacitada para empujar justamente, la anulación de la elección. En términos estrictos, los morenistas acudieron a elegir a sus consejeros sin un árbitro que la organizara y la calificara con transparencia, una palabra que sigue siendo maldita para la 4T. 3.- El delegado con funciones de dirigente estatal del Morena, Cuahutémoc Ney Catalán, admitió literalmente el desastre de la elección, y se atrincheró en tres endebles argumentos: se dejó participar a toda la gente; no hubo recursos para organizarla adecuadamente y culpó a priistas y perredistas de intromisión. Sin embargo, se curó en salud y no admitió su propia incapacidad para organizar dicho proceso, defendiendo que “el Morena no cuenta con los mismos recursos que el INE”. Una postura que reveló su desesperación ante los embates de una militancia y actores políticos morenistas que progresivamente, se le escaparon de las manos. Ney Catalán debió en principio, gestionar los recursos necesarios ante la gobernadora, crear con anticipación una estrategia para hacerla más operativa y eficaz y blindarla de injerencias partidistas externas. No hizo ninguna de las tres. Y como los priistas, apeló al recurso de la justificación injustificable para defender su propia inacción. La lección fue clara: a la gobernadora Evelyn Salgado, a su padre el senador Toro, y a la dirigencia estatal del Morena, les quedó demasiado grande esa elección. Su fracaso es más que evidente.
HOJEADAS DE PÁGINAS…La alcaldesa de Acapulco, la morenista Abelina López Rodríguez también defendió lo indefendible: una elección sucia ofertada como “saludable y democrática”. Lo evaluó así porque no se registró para esa contienda. Fuera de ello, el puerto volvió a generar una estela violenta magnificada con el crimen del empresario Jesús Rivera Rojas. Pero son eventos que parecen no perturbar a la alcaldesa. Como si no fuera su responsabilidad garantizar la seguridad de sus gobernados. Como si de verdad estuviera haciendo bien las cosas. Como si no pasara nada.

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