Por Baltasar Hernández Gómez.
La expresión "Mande Usted”.
¿De dónde proviene la costumbre de responder “mande” o “mande usted” cuando un ascendiente familiar o persona de más edad solicita algo verbalmente?
La costumbre de decir está oración resulta todavía común en México. Incluso, hasta hace pocos años, los padres solían corregir: “No se dice qué, se dice mande... No sea irrespetuoso”.
En el siglo XX los niños fueron educados a decir “mande” cuando alguien llamaba, o si alguna indicación no se escuchaba correctamente. Si alguien respondía “qué”, era considerado maleducado.
“Mande” es apócope de “mande usted” o “mándeme usted” y sí, en teoría, la palabra significa recibir una orden transmitida por una persona con autoridad, para que fuera cumplida por el escucha.
¿Dónde surge la expresión?
Ciertos eruditos afirman que el uso de los términos “mande” o “mande usted” proviene de la época colonial. Se cree también que era la forma en que castas inferiores (indígenas y mestizos) eran obligadas a mostrar sumisión a las castas superiores (peninsulares y criollos), que gobernaban durante el Virreinato.
De ser una actitud servil, con el paso del tiempo fue asumiéndose como una cortesía, matizando contestaciones directas como “qué”.
Sin embargo, aunque la hipótesis de su origen colonial es la versión más extendida, también hay quienes afirman que proviene de tiempo atrás. Existen investigadores que puntualizan que la palabra es un vocablo en desuso que deriva del catalán, el cual pasó al español.
En algunas regiones de Cataluña se continúan utilizando algunas variantes como “mani’m”, (¿Mándeme?) o “Mana”, (¿Mande?), Términos que no representan sumisión, pues se usó entre iguales, sobre todo entre personas mayores.
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua no tiene alguna referenciación particular al uso del verbo mandar como una respuesta gentil, pero la Academia Mexicana de la Lengua sí, reconociéndola como una expresión cortés para “responder al llamamiento de alguien”.
La realidad es que México es de los pocos países donde sigue empleándose esta expresión y muchos extranjeros se sorprenden cuando la escuchan, en virtud de que para ellos tiene una connotación de obediencia.
En la actualidad es cada vez más raro escuchar que los padres hagan la corrección... “No se dice qué... Se dice mande”.
En lo particular desearía usar alternativas de respuesta, que no supongan percepciones de discriminación, tales como:
- Diga o dígame.
- ¿Sí?
- ¿Cómo?
- ¿Qué necesita?
- ¿Cómo dijo?
- No lo oí ¿Podría repetirlo?
- ¿Puedo ayudarlo en algo?
- ¿En qué puedo servirle?
Hagamos del lenguaje un medio eficaz para ponernos en común sin protocolos que connoten obediencia/sumisión.
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