viernes, 24 de junio de 2022

País que cae en pedazos


 LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

A los políticos y sus partidos les interesa muy poco o casi nada, el estado de indefensión en que viven los ciudadanos ante el empoderamiento cada más visible de los grupos de la delincuencia organizada. Para ellos, la prioridad es conservar el poder a toda costa. Son los presupuestos públicos los que nutren su acomodado nivel de vida. Justifican mentiras y simulaciones. Y si se trata de mantenerlo, no importa qué pactos y con cuántos actores se tengan que hacer. Mientras, la población de a pie padece toda clase de abusos y excesos. Condenada a seguir siendo carne de cañón de políticos sin escrúpulos y gobiernos fallidos. Los hechos son tercos.

PRESIDENTE SUMISO. – Pese a que la violencia ya rebasó al gobierno federal, el presidente AMLO admite que no cambiará su estrategia de seguridad fincada en los “abrazos, no balazos”. De ahí abre lo demás: 1.- Ante el desabasto reciente de la venta de pollo en Chilpancingo, producto de la disputa entre grupos del crimen organizado, el presidente admitió que esto se debe “al cobro de cuota y extorsión y hay asesinatos, pero se está trabajando en ello”. El punto es que la violencia reposa y regresa después con mayor fuerza. Porque los gobiernos municipal, estatal y federal lo permiten. Con ello, imperan la anarquía y el caos. La grotesca ley de la selva que permite a quienes tienen el fusil, dominar y someter a los demás. El orden social y el Estado de Derecho fracturados continuamente. Ante esto, el presidente no puede admitir que hay asesinatos y extorsiones y después cruzarse de brazos. Su impasibilidad manda señales claras de que no busca ni intentará, detener las matanzas que se acumulen durante los dos años y medio que le restan a su gobierno. Y eso es preocupante para quien protestó “guardar y hacer guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan”. Lo cual conlleva la garantía de la seguridad a sus gobernados. Para el presidente eso no importa mientras siga conservando sus altos niveles de popularidad. Porque lo que privilegia son sus Programas Sociales que la sustentan. Aun a costa de que muchos de sus beneficiarios se enfrenten a los escenarios de la desgracia producida por el crimen organizado. 2.- Los simbolismos del pasado pesan más que las realidades del presente. Así y desde que tomó protesta, el presidente AMLO se comprometió a resolver el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, sin lograrlo hasta la fecha. La presión de los padres de los estudiantes se mide estentórea y sistemáticamente, en los medios de comunicación a casi ocho años de aquella tragedia. Pero en la dureza de los números, los homicidios dolosos en el país llegan a la escalofriante cifra de más de 120 mil, durante todo el periodo del actual gobierno federal morenista. Son datos avalados por la propia Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Y las matanzas derivadas de la rivalidad sangrienta entre grupos delictivos palidecen frente a la desaparición de los 43. No hay comparación. Pero simbólicamente pesa más el evento ocurrido en Iguala, que la abultada suma de asesinados. 3.- El presidente no viene a Guerrero este fin de semana con el fin de anunciar una obra de alto impacto —que no se ha hecho durante todo lo que va de su gobierno— o de darles confianza a sus gobernados ante el pavoroso clima de violencia sin fin que los atenaza; sino a pastorear la borregada morenista, alborotada tempranamente frente al escenario de la sucesión presidencial de 2024. Y la evidencia más clara de ello, es que, en la víspera de su llegada, el Toro Salgado se desprendió de su efímera alianza política con el senador zacatecano Ricardo Monreal —excluido por el propio AMLO de la contienda interna presidencial morenista—, y se abrió de capa a favor de la jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum: “mi convicción está con Claudia” asumió lacónico ante sus seguidores. Eso es justo lo que el presidente quiere escuchar por parte de la militancia morenista. Tomar el pulso de quienes apoyan su proyecto. Medir lealtades políticas. Lo demás, no interesa. El país se puede seguir cayendo en pedazos. 

HOJEADAS DE PÁGINAS…Y como para sacar de su agenda política, el tema de la violencia y la inseguridad, el presidente AMLO regresó la polémica al asunto de la Guerra Sucia, una trama trillada y manoseada groseramente desde la primera alternancia en la presidencia del país, con el fracasado e indolente panista Vicente Fox. Y que al final, nunca ha conducido a nada. Más que ha sobredimensionarla en los medios de comunicación y en las redes sociales. Otra vez los simbolismos del pasado, tratando de imponerse a las cruentas realidades del presente.

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