Editorial
La
edición 192 del Paseo del
Pendón se realizó este domingo, en detrimento por la excesiva
cantidad de alcohol
que inundo las calles y avenidas y que consumieron principalmente jóvenes.
Hay
que recordar que la exigencia principal de la mayoría de la población fue que
se controlara dicho consumo de licor. Incluso hay quienes propusieron hasta la Ley Seca previo
y durante el evento para que realmente sea un ambiente familiar sano y
enriquecedor culturalmente.
Hubo
quienes lanzaron agresivas críticas contra los promotores de tal medida, pero
otros la compartieron y consideraron que sería sano comenzar con el rescate de
esa tradición, que convirtió el recorrido de danzas en una gran cantina, como
también ocurre con la feria en donde son casi 30 días de borrachera por el alto
consumo de alcohol.
Si
el Paseo del Pendón que es el recorrido de danzas que anuncia el inicio de la
feria de fin de año en Chilpancingo comenzara a la hora prevista, o tal vez un
poco más temprano, y solo sirvió de baño de pueblo y pasarela de políticos.
El
consumo de bebidas embriagantes en las calles, banquetas y hasta en los
balcones de las casas ubicadas en la ruta del desfile de danzantes. El elevado
consumo de bebidas embriagantes en el Paseo del Pendón, obedeció precisamente
porque la cabeza o el puntero del colorido desfile avanza a pasos de tortuga,
lo cual aparte de que genera el amontonamiento de gente con guaruras armados
hasta los dientes, ocasiona que los danzantes pierdan el ritmo de sus
melodiosos movimientos, y en ocasiones dejan de danzar porque la comitiva que
va al frente se detiene a cada paso a saludar y para la toma de foto.

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