Por
La corresponsalía
La
Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dirigió una recomendación al
gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores y al fiscal general del estado,
Javier Ignacio Olea Peláez, por la muerte de ocho bebés en el Hospital de la
Madre y el Niño Indígena Guerrerense en Tlapa, Guerrero, durante 2015.
En
un comunicado, la CNDH detalló que por la insuficiencia de medidas sanitarias,
infraestructura y equipamiento para la atención de recién nacidos prematuros,
20 menores sufrieron afectaciones, y de ellos ocho murieron contagiados por las
bacterias “escherichia coli” (E Coli) y “acinetobacter baumanni”.
El
organismo constató que en los ocho casos de fallecimiento existían
coincidencias en los padecimientos y complicaciones asociadas a la prematurez
de bebés, quienes requerían de atención especializada en la Unidad de Cuidados
Intensivos Neonatales, que estaba inhabilitada por trabajos de ampliación en el
Hospital, los cuales no se terminaron a tiempo por falta de recursos
económicos.
Por
ello, el hospital improvisó áreas de vigilancia en las Unidades de Cuidados
Obstétricos, Emergencias Pediátricas, Emergencias para Adultos, que no
presentaban los requerimientos de higiene, infraestructura, equipamiento e
insumos necesarios para una atención de calidad de los recién nacidos, lo que
ocasionó que se encontraran expuestos a condiciones propicias para el contagio
de las bacterias.
“La
CNDH acreditó que las circunstancias en que el hospital brindó sus servicios de
salud no garantizaron el derecho a la protección a la misma y a la vida de
niñas y niños víctimas del contagio.
“El
personal médico manifestó no haber encontrado espacio en otros hospitales para
el traslado de los bebés, aunque no existe constancia que dichas solicitudes
hayan sido realizadas. Además, las madres de las víctimas no fueron informadas
del estado de salud de sus hijas e hijos, ni del motivo del fallecimiento, lo
que transgrede el interés superior de la niñez”, observó la CNDH.
Tras
esos hechos, en septiembre de 2015, la Secretaría de Salud del estado negó que
la muerte de los niños se diera por una bacteria y ordenó una investigación
para conocer la causa, sin dar más detalles.
Tanto
“la Fiscalía General y el Gobierno estatal mantuvieron 18 meses inactiva la
investigación del caso, lo que violenta el derecho de acceso a la justicia de
las madres y padres de los menores de edad”.
Por
ello, la CNDH recomendó al gobernador de la entidad y al Fiscal General estatal
reparar el daño a madres y padres de los menores de edad fallecidos, de acuerdo
con la Ley de Víctimas del Estado de Guerrero, e inscribirlos en el Registro
Estatal de Víctimas, así como darles atención psicológica oportuna.
Además,
“el gobernador del estado deberá establecer un programa presupuestario para
dotar al hospital de los instrumentos, equipo y medicamentos necesarios que
garanticen estándares de calidad en el servicio de salud; concluir las obras de
ampliación de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, colaborar con la
CNDH en la presentación de la queja administrativa correspondiente y capacitar
al personal de ese hospital en materia de derecho de protección a la salud con
perspectiva de género, considerando el interés superior de la infancia”.
También
se deberá integrar copia de la recomendación al expediente laboral y personal
de la autoridad correspondiente en el Hospital; realizar un estudio sobre las
causas del alto índice de partos prematuros en el municipio de Tlapa, y adoptar
las medidas pertinentes para su atención.
“La
Fiscalía General deberá capacitar a su personal en materia de debida diligencia
en la investigación ministerial y derecho de acceso a la justicia; realizar las
gestiones necesarias para integrar con debida diligencia la carpeta de
investigación y remitir a la CNDH las constancias que acrediten su
cumplimiento" agregó.
La
Comisión Nacional de los Derechos Humanos, reconoció la muerte de ocho bebés en
el Hospital de la Madre y el Niño Indígena Guerrerense en Tlapa, Guerrero,
durante 2015.

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