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lunes, 18 de mayo de 2026

Chinguelo maestro

 


Reflejos

Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón

En la década de los 80´s del siglo pasado, escuché a varias madres de familia, entre ellas Ana María Romero, darles permiso amplio a los maestros para corregir a sus hijos si no se ponían listos en la escuela o si se pasaban de listos. Incluso les entregaban el instrumento con el que podían hacerlo.

Hubo maestros que se negaron a aceptar aquella petición. Otros, sin titubear, hacían suyo el objeto proporcionado por la progenitora para usarlo cuando fuera necesario. También existieron quienes, mucho antes de recibir autorización, aplicaban aquel viejo dicho: “La letra con sangre entra”.

Muchos de mi generación y de generaciones anteriores conocimos casos de maestros de primaria que tenían fama de usar cintos, varas, gises y hasta borradores voladores para disciplinar alumnos. Contradecían así aquello de que “árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”, porque varios sí lograron enderezar conductas.

En la secundaria hubo una maestra que, enfadada con un inquieto alumno sentado hasta atrás, gritó de pronto:

—¡A ver tú!

El de en medio respondió nervioso:

—¿Me habla a mí, maestra?

Y ella contestó:

—A ti no… le hablo al otro animal.

Y todos detuvieron la respiración para no correr con la misma suerte.

En lo personal fui afortunado. Gracias a Dios me tocaron maestros que, aunque estrictos y enojones, tenían vocación, carácter y pulso para enseñar. Con distintos tonos de voz, dinámicas y disciplina propiciaron que sus enseñanzas permanecieran para siempre.  Este 15 de mayo, también escuché otras voces afortunadas como la de la gobernadora Evelyn Salgado, que halagándolos, otorgó reconocimientos al gremio magisterial de Guerrero.

Gracias queridos (as) mentores (as): Blanca Quiñones, Josefina Bahena, Oscar Reynoso, María Elena Salmerón, Elpidio Bautista, Miguel Salomé, María de la Luz Galeana, Bersabeth Peralta, Alejandro Barrera, María Luisa Jiménez, Felipe Ávila, Lucas Justo, Alberto Morales, Hermilo Gatica, Catalina Ocampo, Candelaria Salgado, Leonardo Castrejón, José Antonio Salvador, Sonia Guzmán, Felipe Valdez, Fernando Azuara, Julio Ayala, Apolinar Castrejón, Enedino Narciso, entre otros.

¿Qué tanto le convendría al país recuperar, al menos en parte, aquella época en que las madres decían:

—Si mi hijo no se porta bien… “chinguelo maestro”.

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