LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
En su libro «Las Grandes Traiciones de México», el escritor Francisco Martín Moreno plantea tres preguntas perturbadoras: ¿Qué papel jugaron las traiciones en la historia de México? ¿Hasta dónde desviaron el curso de nuestro devenir como nación y obstaculizaron nuestro desarrollo con inmensas consecuencias? ¿Somos un país de traidores? Lo cierto es que la traición fue endilgada recientemente por el presidente López Obrador, a todos los diputados federales que votaron en abril pasado, contra la Reforma Eléctrica propuesta por él. De ahí abre lo demás.
TRACIONES DE TODOS. – Si bien es cierto que los legisladores del PRI, PAN, PRD Y MC no se ajustaron a los designios presidenciales y votaron en contra de lo que el presidente quería, al final todo se reduce a una temprana lucha de intereses partidistas por el poder con la mira puesta en la elección presidencial del 2024. Y si se mira bien, el propio presidente también ha traicionado a sus gobernados. Desde al menos tres evidencias desagradables: 1.- El presidente AMLO firmó un convenio con Cuba en materia de Salud el pasado 8 de mayo en su visita a La Habana, para contratar a 500 médicos de ese país, bajo el pretexto de que “no tenemos los médicos que necesitamos...Tenemos un déficit de especialistas, podemos tener hospitales, pero no tenemos pediatras, y más si se trata de ir a trabajar a hospitales en zonas pobres”, dijo en La Mañanera. El asunto es que sí tenemos médicos mexicanos y miles de ellos en el desempleo abierto. Por eso cuando estos últimos demandaron su contratación por parte del gobierno federal a través de la etiqueta #Aquí estamos, AMLO reprochó que se descalificara a los médicos cubanos “por cuestiones políticas e ideológicas”. El punto es que el desempleo de médicos en nuestro país es alto. Pero se ignora su demanda de empleo, favoreciendo a los de otra nación. ¿No es eso traición a la patria? 2.- La inflación en México creció hasta ubicarse en 7.45 por ciento en marzo de este año. Y analistas financieros anticipan que esa cifra podría ubicarse en el 8 por ciento en mayo o junio. Es decir, va al alza. El presidente no puede frenar esta espiral que les pega muy duro, sobre todo, a los pobres y a las clases medias. Reduce la capacidad de compra de los trabajadores. Y el aumento de los salarios mínimos que pasó en enero de 2022 de 141.70 pesos diarios a 172.87, no se reflejó en bienestar ni certeza económica para las familias, sino en francos retrocesos. De acuerdo con el economista inglés, John Maynard Keynes, lo único que se puede hacer para luchar contra la inflación consiste en la aplicación de una fórmula: subir los impuestos y reducir el gasto público. El cobro de impuestos es una medida que el gobierno federal amplió y aplicó a todas las prestaciones laborales a partir de 2021, hasta convertirlo en pesado lastre para los ciudadanos mexicanos que viven al día. Y junto con la inflación, un alto cobro de impuestos también minimiza la cantidad de dinero que los trabajadores llevan a sus hogares. Es decir, se reduce el poder adquisitivo de los salarios y se pulverizan los pobres ahorros de la clase trabajadora. ¿Debe mantense la operatividad financiera alcista del gobierno federal en materia de inflación y pago de impuestos a costa de exigir “más sacrificios” a los gobernados? ¿No es también una forma de traicionar a la patria? 3.- El modelo del gobierno federal para “enfrentar” la inseguridad y la delincuencia organizada se redujo a una sola frase: “abrazos, no balazos”. Mucha gente está muriendo en todo el país por la excesiva tolerancia del presidente AMLO a los delincuentes que tratan incluso a las fuerzas castrenses, como si fueran sus empleados. Peor aún: con desdén, desprecios y amenazas. Se entiende que la fórmula presidencial abraza al delito. Y deja que los balazos se distribuyan como dicta el azar. O al capricho y estado de ánimo de los grandes capos. Un gobernante que desatiende una agenda tan delicada como la seguridad pública, no puede jactarse de estar haciendo bien las cosas. Y es también, una forma de traicionar a sus gobernados.
HOJEADAS DE PÁGINAS…La disputa por los desvíos de los dineros y las corruptelas que lleva implícitos, volvió a calentarse entre la ex alcaldesa morenista de Acapulco, Adela Román Ocampo y la actual de ese mismo partido, Abelina López Rodríguez. Pero el punto es que Abelina no aclara a su vez, cómo aplica su presupuesto en la prestación de los servicios municipales. Se entiende que, al actuar con la misma opacidad de Adela, se encontrará al finalizar su periodo, también con sorpresas desagradables en materia de corrupción. Debe con anticipación, poner sus barbas a remojar.

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