Por Baltasar Hernández Gómez.
La manera que cada Ser está en su interioridad y se proyecta hacia el exterior.
Lo de afuera existe, sí, pero está en relación directa con la forma en que es percibida y aceptada, para luego sentir y actuar en consecuencia.
No hay nada bueno o malo. No hay enemigos o adversarios que puedan hacer que la existencia sea un universo de penas mi castigos.
El Yo es la esencia y si está consciente no habrá nada que lo arrincone en espacios de sufrimiento, odio, desamor o separación.
Por eso la paz es el estadio para no gritar, pues se grita a lo que está distanciado. La paz es la dimensión de amor donde surge la felicidad con amor para no juzgar ni provocar daños.
Hay que ir al interior y despertar la luz que nos invita siempre a ser amorosos, agradecidos y compartidos.
B.H.G.

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