sábado, 18 de junio de 2022

Nadie es Víctima ni Victimario.

 


Por Baltasar Hernández Gómez.

El sistema de vida impuesto por los convencionalismos del Poder social, político y económico ha hecho creer a las personas que se desenvuelven en un escenario de conflicto perpetuo. Mujeres y hombres hacen suyo el precepto de pensar que son guerreros en estado de alerta, para atacar a enemigos ilusorios y defender una y otra y otra vez lo que consideran suyo.

El honor y las pertenencias son dos elementos que se defienden como lo más preciado de la vida en la Tierra, teniendo como propósito la conservación del statu quo, el reconocimiento y la reputación. Las cosas y las personas acumuladas se convierten en la razón de ser...  Y en la exterioridad la esencia queda en el abandono.

Muy pocos ven hacia adentro y se hacen responsables de sus ideas, sentimientos y realizaciones. Y como todo se desarrolla en lo externo y fugaz se cree que "los otros", los de al lado, enfrente o atrás son culpables de desgracias o éxitos momentáneos. En la mayoría de las ocasiones persiste el pensamiento de que la gente confabula en contra.

Y con esta idea falsa y maniaca, las personas aparecen como adversarios que intentan triunfar a costa de cualquier precio y por ello las personas se colocan un escudo imaginario para no dejar ver su egoísmo, miedo y desamor, tratando de esparcir repelentes que los inmunice contra todo mal.

Ante tal situación que lleva a la locura basta recordar y asumir con congruencia y consciencia, que todo radica en uno mismo y no en la exterioridad.

Inundémonos de amor para dar y recibir lo que somos. Démonos la oportunidad de ser felices y hacer que brote la felicidad por doquier, aceptando sin remilgos que todo es como es... Un aprendizaje, una experiencia de experiencias para edificar entornos de paz y felicidad.

B.H.G.

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