martes, 7 de junio de 2022

LOS VETO PLAYERS


"Ningún sistema político puede ser entendido y explicado sin analizar la estructuración, selección y funcionamiento de su Poder Ejecutivo". Gianfranco Pasquino. 

*Por: Efraín Flores Maldonado. Doctor en Ciencia política. 

Gianfranco Pasquino es un politólogo italiano nacido en Turín en 1942; estudió ciencia política en la Universidad de su ciudad natal, siendo su maestro Norberto Bobbio; se especializó en política comparada en la Universidad de Florencia, siendo uno de sus profesores Giovanni Sartori. Entre los años 2001 y 2003, fue editor de la “Revista Italiana de Ciencia Política” y Senador de la Republica en su país en dos ocasiones. Como politólogo es autor de diversas obras entre las que destacan “Crisis de los partidos y gobernabilidad (1980); La democracia exigente (1997); Sistemas políticos comparados (2003); Diccionario de política (2004) y Jefe de Gobierno (2005)”. 

En su texto “Sistemas Políticos Comparados”, Pasquino se refiere a los “Veto Players”, denominados así por George Tsebelis, afirmando que son “todos los actores institucionales y de partidos, cuyo consenso es necesario para que sea tomada una decisión política”. En ese sentido afirma que todos los sistemas parlamentarios o presidencialistas, sobre todo cuando el gobierno está dividido, “cualquier decisión del Ejecutivo se vuelve complicada”, por no tener una mayoría política en las Cámaras del Congreso de la Unión. De esta manera, existen al menos tres “Veto Players”: presidente, Senado de la Republica y Cámara de Representantes. 

En ocasiones, dice que también los partidos políticos pueden vetar una decisión del poder público. Esta oposición puede ser matizada significativamente, cuando las circunstancias específicas de un país hagan necesaria la construcción de un poder multipartidista, que se dibuja en la existencia de gobiernos de coalición. Entonces los “Veto Players” palidecen y la política pública tiene gobernabilidad y gobernanza. El autor hace énfasis focal en el sistema político Ingles, donde el jefe del partido que gana las elecciones se vuelve automáticamente Primer Ministro, por tener mayoría parlamentaria; dice Pasquino “el secreto eficiente del sistema de gobierno inglés, es la fusión entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, con el Primer Ministro en el vértice”. 

En este sistema, también existe el “Gabinete Sombra”, que vigila y critica al gobierno, pero no tiene poder para vetar una decisión. Algo similar sucede en el sistema político francés, conocido como semi-presidencialismo, donde el presidente es electo por el pueblo. El politólogo italiano, parafraseando a George Tsebelis expresa que, “si existe un número elevado de Veto Players, es probable que un sistema político se paralice y no consiga ir más allá del estatus quo”. Lo que implica imaginar que, si los Veto Players son en menor número, débiles o aliados del poder ejecutivo, cualquier estatus quo puede ser superado; de esta manera podríamos hablar de Veto Players institucionales y de Veto Player partidistas. 

En el caso de los Veto Player partidistas, pueden ser controlados, incorporándolos a las estructuras del poder. Pasquino establece que los Veto Players Institucionales y Partidistas pueden influir en las decisiones del poder público, en lo cotidiano, pero también pueden incidir en las reglas del juego de la lucha por el poder político. Los Veto Players pueden ser generadores de la parálisis de un sistema político, pero también de su estabilidad y desarrollo democrático. 

Quizá el punto fino de ese análisis consista en no aplicar  la “suma cero”, donde un jugador gana todo y su adversario todo lo pierde; en cambio si se decide determinar un espacio de equilibrio en el que los actores políticos gobernantes y los Veto Players participantes se ubiquen en un “Óptimo de Pareto Positivo”, en el que todos los contendientes obtengan y ejerzan una parte del poder público, se generan gobiernos eficientes, con estabilidad y gobernanza política, en el que pueblo y gobierno se ubiquen en un horizonte político de amplio bienestar.

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