lunes, 13 de junio de 2022

La gobernabilidad que se escapa

 


LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

Sin un indicador realista y convincente que sostenga su dicho, la gobernadora Evelyn Salgado se refocila asumiendo que la estrategia de seguridad en Guerrero “va por la línea correcta”. El problema es que la acumulación de los muertos no se puede esconder a través de una declaración. Tampoco el luto, la rabia y la impotencia de los agraviados que demandan justicia sin encontrarla. Sus voces se pierden en la nada. Como si gritaran en medio de un desierto. Es justo, lo que más inquieta: la impunidad que se enseñorea. Y los indicios cada vez más preocupantes de que la entidad cae en el profundo y oscuro pozo de la ingobernabilidad.

TÚNEL SIN LUZ AL FINAL. – En el Diccionario de Política, el italiano Gianfranco Pasquino define con exactitud el concepto de la gobernabilidad: «un gobierno que mantenga el consenso de los ciudadanos, pero que pierda eficacia, será improductivo. Si la situación persiste, a la larga la perdida de eficacia llevará a una disminución del consenso y por lo tanto a la ilegitimidad a los ojos de los ciudadanos e incluso a una posible caída…Solamente un gobierno que se base en la eficacia y en el consenso es un gobierno plenamente legítimo y, así pues, en los sistemas políticos contemporáneos, cada vez más la legitimidad es el producto de las prestaciones gubernamentales que satisfacen las exigencias de amplios grupos sociales». De ahí se abre lo demás: 1.- De entrada, la gobernadora Evelyn Salgado llegó a sentarse en un barril lleno de pólvora. El ex gobernador priista Héctor Astudillo le heredó una entidad incendiada por la inseguridad y la injerencia del crimen organizado con su natural cauda de muertos. Y el asombro y miedo de una sociedad que nada podía ni puede hacer frente a ello. Pero no hay ningún acuse de recibo al respecto. Tampoco auditorías a los presupuestos públicos que se destinaron a la seguridad pública, un rubro cuyas millonarias cifras asignadas, siempre se esconden celosamente por parte de los gobernantes. El asunto es que persisten en la actual administración estatal, dos lastres del anterior gobierno priista: el estado de inseguridad. Y también el de impunidad. 2.- La fiscal Sandra Luz Valdovinos Salmerón, llegó a esa dependencia con muy altas expectativas en lo referente no solo al combate a la corrupción que sigue campeando a su interior, sino a la impunidad. Con el paso de las semanas se percibió que persisten los mismos vicios e inercias del pasado priista, sin que la fiscal los atienda y extirpe con aplomo y decisión. Hay crímenes de alto impacto que, por su natural vínculo con grupos de la delincuencia organizada, la fiscal no va a investigar ni a resolver. Pero no lo admitirá jamás. Imitando las mismas actitudes tricolores de los soslayos, la indiferencia y los prolongados silencios, garantiza que así será. Ante este desolado y cruel panorama, la gobernadora no puede hacer nada ante los barruntos de la inestabilidad que la cercan y que son atribuidas a las fallas recurrentes en el sistema estatal de seguridad pública. Es una crisis que no para. Como tampoco cede el desgaste acelerado de la propia mandataria estatal. 3.- Los últimos crímenes generados en la capital, provocaron pánico y temor en sus habitantes. Incluso, por la ejecución de ocho comerciantes de pollos, la venta de esta carne se suspendió en el Mercado Central. Y la irrupción de 25 camionetas con hombres armados en el municipio de Tecoanapa ayer domingo, dejó perplejos a los ciudadanos guerrerense. Más aún: a las propias autoridades. Curiosamente, el pasado viernes en el municipio de Juan R. Escudero —cercano a Tecoanapa—, Evelyn Salgado hizo un llamado «a la unidad, a la reconciliación y a la paz, más allá de ideologías políticas y de intereses personales». La respuesta la recibió el domingo. Porque para el crimen organizado, su única ideología es el dinero. Y sus intereses personales los determinan los controles territoriales. En cierto modo, la gobernadora debe entender que esas posturas suyas no funcionan. Solo contribuyen a irritar a dichos grupos. La gobernabilidad conceptuada por Gianfranco Pasquino, se le escapa.

HOJEADAS DE PÁGINAS…De todas las crisis de seguridad pública en la capital, la alcaldesa morenista Norma Otilia Hernández Martínez, es la gran ausente. Con su mutismo e inmovilidad, infiere una sola cosa: que sea la gobernadora quien le resuelva todos esos problemas. Y ante tanta indolencia proyectada, algunos ciudadanos ya construyen el clamor de que se le aplique la revocación de mandato. Porque para la único que salió buena, es para la frivolidad de crear fiestas por cualquier motivo. La gobernanza pública no se le da.

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