LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Desde diciembre pasado se percibió la inclinación ambiciosa y mezquina del secretario de Educación, Marcial Rodríguez Saldaña: demandó al Morena el pago por concepto de la diferencia de aguinaldo como dirigente partidista. Y hoy, en aras de no perecer en las aguas contaminadas por las recurrentes crisis políticas de su jefa, la gobernadora Evelyn Salgado, echa mano de cualquier argucia con el único fin de vender una falsa imagen de eficiencia. Los hechos muestran a un personaje desesperado y por ello, profundamente servil.
AUDITORÍAS SESGADAS. – En algunos centros de educación preescolar y Cendis de la capital —y se hará también en otras regiones de la entidad—, comenzó la aplicación de auditorías con el fin de detectar presumiblemente, a muchos “aviadores” que cobran quincenalmente su salario sin trabajar. También, la asignación irregular de plazas y nombramientos. Pero con un agravante: Los verdaderos trabajadores de la educación que desquitan con sudor y empeño diario su chamba y acumulan lustros de antigüedad laboral, son sometidos a interrogatorios de más de siete horas, durante las cuales les cuestionan sobre el origen y asignación de su plaza, cambios de clave y nombramientos. Los oficios van firmados por el representante del Órgano Interno de Control, Irrael Carrillo Marín y van dirigidos al auditor de la Representación Centro, Jorge Gómez Jiménez. De ahí abre lo demás: 1.- Trasciende que el secretario de Educación Marcial Rodríguez, pretende recuperar algunas plazas otorgadas indebidamente durante los periodos de gobierno del priista Héctor Astudillo y de los perredistas Ángel Aguirre y Rogelio Ortega. Lo que no advierte es que muchas de esas plazas ya ganaron derechos, más aún si son trabajadores de base. El punto es que, al auditar por separado, de manera individual y sin la presencia de un representante sindical a los trabajadores de la educación —sobre todo a los administrativos—, la idea es meterles miedo y que estos abandonen por su cuenta, la plaza que trabajan. Y luego, incluirlas en bloque en la mesa de negociación con los de la Ceteg, que se han convertido en uno de los focos de presión más visibles y generadores del caos, para el gobierno de Evelyn Salgado. Marcial evalúa erróneamente, que aplicando esta inviable formula, venderá rentabilidad política ante un gobierno estatal que, en realidad, no encuentra la puerta para resolver el conflicto educativo. 2.- Por simple sentido común, la ubicación de plazas irregulares y aviadores se detectan fácilmente: checando tarjetas de entradas y salidas de los trabajadores y cuestionando a los encargados y jefes de las oficinas donde laboran los burócratas “recomendados”; y en los centros de trabajo escolar revisando también, el mismo chequeo de tarjetas de entradas y salidas de los trabajadores, así como la propia versión de los directivos sobre sus asistencias diarias y cargas de trabajo asignadas. ¿Por qué someter a tantas horas de interrogatorio a los trabajadores, a sabiendas de que toda su documentación está en poder de la propia SEG? Además, hay otro nido de aviadores que nunca son molestados: los famosos “comisionados” que son enviados a los dos sindicatos: el SNTE y la Ceteg. Pero Marcial Rodríguez no se mete con ellos. Porque es aventarle fuego al pasto seco. Va y se aprovecha con trabajadores que, al interrogarlos en lo individual, se tornan vulnerables; no con los fuertes que le toman Autopistas y le incendian oficinas. 3.- La verdadera cloaca que no se anima ni quiere destapar el secretario de Educación, es la auditoria prorrogada en el sexenio pasado del priista Héctor Astudillo, y no retomada en el actual, al pestilente Plan de Previsión Social (PPS). Si la auditoria reciente al Colegio de Bachilleres destapó tan sola una pequeña parte de la corrupción astudillista, el PPS arrojaría un caudal de desvíos millonarios de recursos. Ni Marcial ni la propia gobernadora Evelyn Salgado muestran indicios de ventilar las irregularidades contenidas en ese PPS que arrastra una fuerte hediondez. Hay acuerdos de poder que impiden airear ese albañal.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Como no puede desprenderse tan fácilmente de su mitomanía demagoga, la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, continúa impasible y con una ciudad capital caótica, saturada de inseguridad y de baches. Pero recorre comunidades en las cuales promete inversiones millonarias que no cumplirá. Eso no es todo: a cada puesto de comerciantes que se instala en la Plaza Cívica de la ciudad, les cobra 700 pesos por dos días. Y por una semana de vendimia recauda mil 500 pesos por comerciante. La alcaldesa salió buena para recolectar dinero. También para maestra en opacidad.

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